Dos colegas de clase del primer curso de la universidad, que están un poco verdes aún, al menos en cosas del gimnasio, se comen la boca y en menos de lo que canta un gallo los tenemos metiéndose el rabo a pelo por el culo y preñándoselo hasta el fondo.

Dos muscugordos, o sea, esos que se creen que están musculosos y lo que están es gordos como cochinos, se despelotan y nos enseñan sus vergas, no muy agraciadas y tampoco muy grandes, pero a ellos les sirven para divertirse con ellas, petándose el culo.